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10 CONSEJOS DEL BARMAN

Written By HECTOR TITO ALLEN REGALADO on sábado, 1 de marzo de 2014 | sábado, marzo 01, 2014



En busca de la opinión de algunos de ellos. Julián Díaz (ocho7ocho), Peter Van den Bossche (Green Bamboo), Daniel Estremadoyro (Holiday Inn - Córdoba), Matías Alvarez (Oak Bar - Hotel Hyatt), Santiago Giovannelli (647) y Norman Barone (Gran Bar Danzón) cuentan lo que esperan de sus clientes y lo que nadie, nunca, debería hacer. 

uno. ¡Vengan a la barra! ¿Hay una mesa? ¿Un sillón para tirarse? Si hay una barra, pasen por ella. Al menos hagan una parada. Asómense al horizonte de botellas, conozcan quién es el que va a preparar los tragos o a servir el whisky.

dos. Pregunten nuestro nombre. Tenemos uno y estaremos felices porque nos llamen por él. Sabremos recordar el suyo.

tres. Al llegar a la barra, con sólo buscar con la mirada que los veamos, es suficiente para que sepamos que llegaron. No levanten las manos, silben, golpeen. En el primer minuto libre iremos con la carta a ver qué desean.

cuatro. Comenten su experiencia, critiquen lo que bebieron, pregunten si les quedan dudas. Saber el resultado de su experiencia es el primer paso para que los conozcamos.

cinco. . Sean curiosos. Lean la carta, interésense, pregunten, cuenten sus experiencias para compartirlas. Vengan abiertos a una experiencia nueva y, a la vez, con toda su historia fresca en la memoria. 

seis. Nos gustan los que saben lo que quieren, tienen sus cócteles y espirituosas preferidas y han conquistado esto en un camino personal, alejado de modas y tendencias. Personalidad y carácter siempre son bienvenidos.

siete. Respetamos a los que vienen con una idea, aunque tenga el valor de una certeza, pero aun así escuchan, se animan a probar lo que les sugerimos.

ocho. Los que reconocen el valor de una bebida de calidad como pieza clave en cualquier cóctel.

nueve. Que tengan paciencia. La preparación correcta de un trago exige tiempos. La calidad exige tiempos. La atención esmerada también. No hay apuro en una barra. O busquen llegar a ella dejándolo atrás.

diez. Que vuelvan.


NO
uno. Los que se sientan dando la espalda a la barra. El horizonte, si uno va a la barra, es su frente, las botellas, uno de los mejores paisajes del mundo creados por el hombre

dos. "Master, capo, amigo." "Amigou", como suena el llamado de algunos (norte)americanos. En primer lugar, pregunten nuestro nombre. En segundo, no hay amistad, salvo y en pocos casos, en un futuro lejano. Sea cortés. La confianza se conquista en un camino sobrio y personal.

tres. No hagan preguntas a las que ustedes mismos tienen que buscar respuesta. "¿A qué hora se pone el bar?" No sé, vení un par de veces y probá. Preguntale a la gente en la puerta, buscalo en Google, encontrá la respuesta solo.

cuatro. Quienes se acercan a desafiar. "¿Sabés preparar un X?", y si la respuesta es afirmativa: "¿Y este otro?". Suele pasar en hombres en su primera cita, cuando pretenden exhibirse. Aburren.

cinco. Los que llegan contando sus experiencias, lo que vivieron en otro lado y traen "la verdad revelada" para cuestionar lo que encuentran.

seis. El ignorante orgulloso. Pide un Dry Martini y se queja de que está fuerte, o pide un Mojito "con el ron más caro que tengas", "Quiero un Daiquiri fuerte". Si no saben, acérquense abiertos y curiosos. Serán escuchados y se irán con nuevas cartas para la próxima jugada.

siete. Los que dan vuelta la botella de espumante o vino blanco en la frapera cuando terminaron su contenido. Los que te dan el vaso vacío. Los que se van sin saludar después de haber sido bien atendidos. En resumen, los descorteses.

ocho. Aquellos que pierden el control. Uno puede pasarse de copas, y hasta es aceptable que busquen cierto sostén en el bartender (ahí estaremos para decirle no a una copa más, pedir un taxi o hasta ayudarlos a volver a casa), pero guarden decoro.

nueve. Los que piden cosas: "¿Me invitás un trago?". Hay códigos para invitar un trago a un cliente. Y en ningún caso incluye a los que lo piden.


diez. Los que se ponen a buscar en la barra algo que no hay. Cada barra cuenta con una oferta limitada de bebidas y cócteles. ¿Por qué no empezar por lo que hay, antes de buscar aquéllo que falta?  

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